La forma de la teja colonial

La teja colonial es uno de los materiales más antiguos usados proteger los techos.

Se dice que su forma de arco proviene de los antiguos alfareros que utilizaban como materia prima el barro, y que las modelaban sobre sus muslos.

Más allá de la anécdota, la teja ha demostrado un notable poder de aislamiento, bajo peso y una larga duración, que le brinda más calidad a medida que pasan los años. Por algo existe el dicho de “No compres cosa vieja que no sea vino, jamón o teja”.

Hoy, la teja está constituida por un mineral primordial como lo es la arcilla. Y los minerales llegan a la gente gracias a la minería.

Así, desarrollada según estrictos controles medioambientales, y de acuerdo a las normas internacionales, la actividad minera brinda protección y belleza a las casas en todo el mundo.
Fuente: “Diferencia entre teja española y teja colonial”.

Mirarse en el espejo

Un antiguo proverbio árabe recomienda: “Si un hombre te dice que pareces un camello, no le hagas caso. Si te lo dicen dos, mírate en un espejo”.

Este dicho, entre otras cosas, pone en evidencia lo importante que es ese instrumento útil y misterioso a la vez.

Hoy, el espejo sirve también para aumentar la seguridad en las calles angostas y en las curvas cerradas de la montaña, para evitar accidentes en las salidas de garajes y para manejar de una manera prudente.

Los espejos se fabrican con minerales como, plata, aluminio, sílice y borato.

Gracias a la minería, esos elementos vitales llegan a la industria que produce los espejos.

De ese modo, llevada adelante según estrictas normas internacionales y con cuidado por el medioambiente, la actividad minera suma protección a la vida de cada persona.
Fuente: “Minería Argentina. Todas las respuestas