Una lana sin ovejas

Conocida como “lana de vidrio” o “lana mineral”, es un aislante usado desde hace tiempo en la construcción convencional y en seco.
Este producto se fabrica con el entrecruzamiento de millones de filamentos de vidrio.
En ese tejido, el aire que queda atrapado actúa evitando que se transmita el calor y el sonido.
Su método de fabricación es similar al del algodón de azúcar: una fuerza centrífuga a atrae el material hacia ella, a gran velocidad, lo convierte en fibra y lo une. Para ello, ayuda también un aglutinante.
La lana de vidrio se usa hoy en techos, paredes y pisos, y en conductos de aire acondicionado.
Básicamente, este insumo básico de la construcción está formado por minerales como el sílice y la caliza, entre otros.
Y es gracias a la industria minera que hoy existe la lana de vidrio.
Así, realizada con responsabilidad ambiental y bajo estrictas normas globales, la minería lleva confort a hogares y edificios.

Fuente: “¿Qué minerales produce la Argentina?”, en Cámara Argentina de Empresarios Mineros.

Uniformes de cobre

El cobre se utiliza como protección en hospitales, gimnasios, espacios gastronómicos e incluso en hogares domésticos, entre otros. Pero las propiedades de este mineral son tales que también existen vestimentas realizadas con cobre.

Mediante una tela compuesta por plata y cobre, se crea el efecto Jaula de Faraday, el cual tiene por fin último bloquear las radiaciones electromagnéticas que provienen del ambiente.
Con estas mismas telas se han desarrollado y perfeccionado livianos trajes y uniformes para diferentes rubros en los cuales sus trabajadores se ven expuestos a la radiación.
Tal es el caso de los conductores de subtes, parte del equipo médico expuesto a rayos x o ciertos tratamientos, como radiólogos y enfermeros, e incluso electricistas especializados en grandes industrias.

Estas telas de cobre también han generado interés en sectores de alta tecnología, como es la aviación: se utiliza para reemplazar ciertos cables debido a su ligereza y mayor conductividad.
Mediante la minería responsable y en consonancia con normas internacionales, el cobre provee de una protección esencial a aquellos que trabajan con elementos radioactivos.

Fuente: Copper Development Association

Hebillas desde Grecia Antigua hasta hoy

Puede que las cremalleras y los cordones sean más populares en la actualidad, pero fue la hebilla de metal uno de los primeros métodos de cierre que el hombre eligió para sus vestimentas.

Según diferentes hallazgos arqueológicos, estos pequeños objetos comenzaron a utilizarse en la época de la Grecia Antigua y Antigua Roma. Principalmente, formaban parte de equipamiento y vestimenta militar: amarraban los cinturones que portaban las espadas y las corazas que recubrían y hacía las veces de escudo para el cuerpo del luchador. Al igual que en la actualidad, también cumplían la función de fijar la silla de montar en los caballos y ajuste de los estribos.

Las hebillas de la antigüedad eran realizadas en metal, hueso y marfil. Las más prestigiosas eran aquellas terminadas en bronce, especialmente en Italia.

Dada su sencillez y durabilidad, su uso se hizo popular para los arneses y bordados, especialmente para botas y zapatos. Se usaba como típico cierre para prendas de vestir hasta la invención de la cremallera.

Hoy en día, las hebillas suelen utilizarse para abrochar los cinturones, aunque también son populares en diversos tipos de calzado, particularmente las botas debido a las desventajas del uso de los lazos.

También podemos ver hebillas en las mochilas, relojes y joyería de pulsera o con motivo ornamental en todo tipo de objetos.
Gracias a la actividad minera realizada en consonancia con cánones internacionales y con sumo respeto y cuidado por el medioambiente, el metal necesario para la fabricación de las hebillas se encuentra disponible en todo el mundo.

 

Fuente: Pregúntate Curiosidades