Minerales por la movilidad

La silla de ruedas es una herramienta vital para la movilidad de millones de personas en todo el mundo. Aunque existen en sus formas más variadas, en su gran mayoría, el acero es un elemento vital para la fabricación de las mismas.

Sus orígenes son un tanto borrosos, pero se considera que pudo haber nacido unos 4000 años a.C., en simultáneo con la creación de la rueda y la silla.

En sus comienzos, según grabados chinos y otros documentos que datan del 525 a.C., la silla contaba con solo tres ruedas y se trataba de un elemento más bien rígido.

Fue recién en el año 1932 que el Ingeniero Harry Jennings diseñó una versión similar a la utilizada en la actualidad. Oriundo de Nueva York, el inventor creó la silla de ruedas plegable y tubular con el objetivo de facilitar la movilidad de su amigo parapléjico Herbert Everest.

Franklin D. Roosevelt con su hija Ruthie Bie y se perro Fala.

En la actualidad, continúa la evolución de las sillas de ruedas. Muchas de ellas son especialmente diseñadas para las diferentes discapacidades, e incluso se han realizado sillas de ruedas de aluminio, otorgando así mayor ligereza y durabilidad.

En casi todas sus variantes, minerales como el acero, el cobre y el aluminio forman parte de la silla de ruedas. Es así que gracias a la minería millones de personas tienen a su alcance una herramienta que les permite superar obstáculos y romper con sus límites de movilidad.

 

Fuente: Breve historia de la silla de ruedas

La Patrona de América homenajeada en cobre

Oriunda de Lima, Perú, Isabel Flores y Olivia dedicó su vida entera al cuidado de niños y enfermos. Admiradora de la obra de Santa Catalina de Siena, tomó el nombre de Rosa al considerarse una rosa en el jardín de Cristo. En 1671, la joven fue canonizada por el Papa Clemente X y, en el siglo XX, se la homenajeó con la construcción de la Basílica de Santa Rosa de Lima, una imponente estructura hecha del mejor cobre.

Ubicada en el barrio de Balvanera en la ciudad de Buenos Aires, la basílica cuenta con una fachada de ladrillo y piedra, contrastada armoniosamente por tejas de cobre en sus cúpulas, las cuales otorgan color ya que el metal adquirió una tonalidad verde con los años. El arquitecto encargado del monumento fue el noruego Alejandro Christophersen, quien eligió el mineral rojizo por ser un material liviano, durable y muy resistente a la corrosión.

El estilo neoclásico de imagen bizantina de la basílica resulta inconfundible gracias a la cúpula central y las dos laterales. La más importante, coronada por una linterna que provee de luz natural al edificio, se alza sobre dieciocho columnas de mármol cipollino, las cuales se complementan con los zócalos y frisos realizados en mármol verde de tinos.

La construcción de la basílica se inició en 1934 y fue inaugurada el 12 de octubre de 1934 con la bendición del cardenal Eugenio Pacelli, quien luego sería el Papa Pío XII. Hoy, el homenaje a la Patrona de América continúa erigiéndose intacto y se destaca por su interés arquitectónico. Gracias a la minería responsable y realizada de acuerdo a estándares internacionales, materiales como el cobre estuvieron y estarán al alcance del hombre para la construcción de monumentos y edificios resistentes de toda índole.

Fuente: Diario Clarín