Un conservatorio vestido de cobre

El cobre no es simplemente un material funcional, sus características son empleadas en la arquitectura y el arte para embellecer y trasmitir diferentes mensajes. Tal es el caso del Conservatorio Claude Debussy.

Ubicado en el Distrito 17 de París, el nuevo conservatorio francés se distingue por su cobertura de cobre perforado. Además de proveer de una estructura sólida y durable al edificio alineado con la Rue de Courcelles, este mineral fue elegido por su dinamismo.

 

Sus creadores buscaban que el arte que sucede cotidianamente en el interior se expresara cobrara vida en el exterior del espacio: “una piel perforada por el ritmo de la melodía que surge y toma forma en los muros exteriores. Las superficies se pliegan y ondulan con la luz y el ritmo de las perforaciones que le dan vida de día y de noche”, explican los encargados del proyecto en el estudio Basalt Architecture.

Desde su inauguración en 2013, el conservatorio se ha vuelto un referente de la arquitectura moderna en la ciudad parisina. El cobre, su característica más llamativa, fue provista por la minería desarrollada según pautas internacionales destinadas a proteger el medioambiente.

 

Fuente: Copper Concept

Bastón blanco para ser visto

Las personas no videntes, gracias al progreso de las tecnologías y diferentes herramientas, han logrado una mayor autonomía en los últimos años. Uno de sus grandes aliados es el bastón blanco, fabricado desde hace décadas con partes de aluminio.

Existen diferentes tipos de bastones: algunos de ellos son plegables, otros rígidos, y su tamaño depende de la practicidad y usos que la persona busca darle. Suelen tener en la parte inferior del mismo una puntilla metálica rodante.

Su característica más importante es, sin dudas, su color blanco, el cual permite a los transeúntes facilitar el paso a las personas no videntes, e inclusive brindar ayuda en cruces peatonales, ascenso y descenso de transporte público, etc.

La creación del bastón blanco suele atribuirse al fotógrafo inglés James Biggs, quien simplemente pintó de blanco un bastón común para ser distinguido luego de perder la vista en un accidente en 1921.

Otros consideran que el bastón blanco fue obra del político e inventor argentino José Mario Fallótico en 1931.
De una manera u otra, su popularización llegó en 1931 gracias a una campaña llevada a cabo por el francés Guilly d’Herbemont y, posteriormente, por la BBC.

El bastón ha ayudado a miles de personas con problemas visuales a tener autonomía gracias a la liviandad y resistencia del aluminio.
A través de la minería, ejecutada con cuidado por el entorno y bajo severas normas internacionales, el aluminio llega a los fabricantes de bastones para brindar una mejor calidad de vida a los no videntes.