Batería de iones de litio

Las baterías de iones de litio (Li) son ampliamente utilizadas en la vida diaria moderna, en computadoras portátiles, agendas electrónicas, teléfonos celulares, paneles solares, lectores de música, autos eléctricos, bicicletas eléctricas, etc.

Las baterías de iones de litio no existirían sin minería.

La batería de iones de litio es un dispositivo diseñado para almacenar energía eléctrica.

Utiliza como electrolito una sal de litio que consigue los iones necesarios para la reacción electroquímica reversible que tiene lugar entre el cátodo y el ánodo.

Las principales propiedades diferenciadoras de las baterías de Li-ion son:

  • ligereza de sus componentes;
  • elevada capacidad energética;
  • resistencia a la descarga;
  • capacidad para funcionar con elevado número de ciclos de regeneración.

Las baterías utilizan las reacciones electroquímicas para producir una corriente eléctrica. La energía química del material almacenada en la batería se convierte en energía eléctrica por medio de una reacción química. La batería consta principalmente de tres elementos, un cátodo, un ánodo y un electrolito para separarlas.

Básicamente  existen tres tipos de baterías de iones de litio a base de materiales catódicos diferentes, el óxido de cobalto, óxido de manganeso y fosfato de hierro.

La batería de óxido de cobalto-litio tiene la ventaja de poseer alta densidad de energía, pero ciertos problemas de seguridad.

La batería de litio-óxido de manganeso es la de mayor utilización por su seguridad pero posee bajo rendimiento a altas temperaturas.

Las de litio-fosfato de hierro tienen las mejores características de seguridad, ciclo de vida y una buena disponibilidad.

La eficiencia del cobre

Se estima que el consumo mundial de energía aumentará en un 60% desde 2030, como consecuencia del crecimiento poblacional y el crecimiento y desarrollo de países en desarrollo.
Será necesario generar mayor energía para satisfacer la demanda incremental, presionando sobre las fuentes tradicionales de energía y la necesidad de aumentar la contribución de fuentes renovables.
No solamente será necesario producir más energía, sino garantizar su eficiente transporte, minimizando pérdidas de energía en la transmisión.

Aproximadamente 9% de toda la electricidad generada actualmente se pierde antes de llegar a su uso final.

En este aspecto es donde el cobre generar enormes beneficios.
El cobre es el segundo mejor conductor después de la plata, y 65% más eficiente que el aluminio.
Existen investigaciones que  demuestran que agregar una tonelada de cobre en los sistemas eléctricos puede ahorrar entre 100 y 7.500 toneladas de emisiones de CO2, de 500 a 50.000 MWh de energía primaria y 27.000 $ – $ 2.7 millones de dólares a lo largo de su vida.
Aumentando la utilización de cobre, el potencial de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) se estima que es equivalente a retirar de las calles más de la mitad de los actuales mil millones de automóviles que circulan por el del mundo.
La eficiencia de transmisión del cobre también permite el aprovechamiento de una mayor cantidad de energía a partir de fuentes de energía renovables.
Naciones Unidas declaró la década 2014 – 2024 como «La década de la energía sostenible para todos».
Esta iniciativa global tiene como objetivo alcanzar el acceso universal a la energía, duplicando la tasa de utilización de energía renovable, y de la tasa de eficiencia energética.